Algo ocurrió.
Me trae una fuerte resonancia este algo ocurrió. Me suena a esas cosas que suceden de tanto en tanto dentro de uno, cuando vivimos dentro del silencio, cuando dejamos que la soledad, de la que habla
¿Cómo nombrarlas?, ¿cómo delimitar su perfil, ponerle nombres y apellidos? ¿Cómo recordarnos que acaso esos algos que hay en la vida de cada uno sean precisamente las campanillas lejanas de nuestro yo llamando a una especie de misa con nosotros mismos?
Algo ocurrió. Y vivir la fiesta de la vida, y calentar el cuerpo y las manos en las brasas de ese algo; porque tuvimos la gracia de su visita, de su inspiración, porque fuimos privilegiados por los elfos, por el aura de la primavera o el otoño, por el color de unos ojos... acaso por el vuelo de alguna de esas nubes gordinflonas que cruzan al atardecer las cebadas o los trigos.
Un saludo, Alberto
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