viernes 16 de mayo de 2008

Ese algo ocurrió

Es una mañana de pasar apuntes, también del camino, algo parecido al tuyo, al vuestro, lleno de naturaleza y de aire de campo.

Algo ocurrió.

Me trae una fuerte resonancia este algo ocurrió. Me suena a esas cosas que suceden de tanto en tanto dentro de uno, cuando vivimos dentro del silencio, cuando dejamos que la soledad, de la que habla Paula, como el regazo de una amante o una madre nos acoja, cuando esa casual-casualidad que menciona Raquel salta en nosotros como una inspiración venida de algún lejano recoveco de nosotros mismos. Esas cosas que suceden y que nos recuerdan acaso nuestro ser esencial canturreando desde algún lugar de las entrañas del bosque.

¿Cómo nombrarlas?, ¿cómo delimitar su perfil, ponerle nombres y apellidos? ¿Cómo recordarnos que acaso esos algos que hay en la vida de cada uno sean precisamente las campanillas lejanas de nuestro yo llamando a una especie de misa con nosotros mismos?

Algo ocurrió. Y vivir la fiesta de la vida, y calentar el cuerpo y las manos en las brasas de ese algo; porque tuvimos la gracia de su visita, de su inspiración, porque fuimos privilegiados por los elfos, por el aura de la primavera o el otoño, por el color de unos ojos... acaso por el vuelo de alguna de esas nubes gordinflonas que cruzan al atardecer las cebadas o los trigos.

Un saludo, Alberto