Acepten, critiquen, reflexionen, nieguen, esta es una pregunta abierta, quien quiera conteste, añada, niegue.

¿Alguien supo, imaginó o pensó cuánto el plastico pudo hacer para desbaratar lo que yo llamo tradiciones de la vida cotidiana? Llegada de los recipientes, de las bolsas, del nailon... Miren alrededor de ustedes, traten de identificar, al hacer uso de cuanto tengan; vean, toquen, huelan los materiales que componen cada cosa, con que está hecho, el origen de donde provienen, lo que tuvieron que pasar hasta ustedes, las infraestructuras que tuvieron que estar hechas para que pudiera llegar hasta la casa, hasta el bolsillo. Si cogen por ejemplo un móvil vean plástico, cobre y plomo de los circuitos, vean algún hierrito de los engranajes, de algún tornillo.
Los materiales quizás sean algo así como la tabla de los elementos

químicos, nos son muchos, las artesanías (modernas y antiguas, industrializadas y manuales, de grandes infraestructuras y de unas cuantas herramientas o máquinas caseras) son las que andan mezclando, procesando, cambiando, combinando, y es nuestra cabeza, nuestras cabezas (las de todo el mundo) las que andan dándole para hacer este y otro utensilios. Y cada uno de ellos cambia el mundo, le da un toque, una nueva modernidad, posibilidad o retraso que nuestro mundo aprovecha o desecha.

Allá perdido entre lagunas, verde y ranchos, llegamos a Santa Cruz, un pueblito bien chiquito de esos que nos gustan que sólo es accesible en canoa, caballo o nadando, pueblos retirados, en el que las cosas llegan de otra manera, dada su ubicación, dado el carácter de su economía, viven, como en otros tantos pueblos que ya hemos visitado, de la gracia de Dios o como sencillamente se diría en nuestras tierras del don de la naturaleza, sacando de ella cada una de sus necesidades: utensilios, alimento, medicina, cobijo, transporte, ocio... y cada tarea que conlleva es organizada así naturalmente entre ellos como en otros tantos lugares se organizan las empresas para tirar pa delante o quebrar según hay demanada de una u otra cosa. Pero ya no es como antes, ya no viven tan tranquilos, las necesidades cambiaron y se hicieron más pobres a los ojos de los otros y quizás a los propios. Y no es que cambiara la señora naturaleza de la que vivían, sino que cambió el mundo de allá, lejos de sus dominios, más lejos quizás de donde nunca fueron (donde muchos de sus hijos andan).

Quizás una familia allí se sienta fracasada por no tener dinero para comprarse una canoa (sin acordarse de que hace unos años se las hacían de pura madera en tres días en vez de fibra de vidrio) quizás les falte para los bloques de cemento, las planchas de uralita, la arena para hacerse su casa (cuando las tradicionales de madera y huano son más frescas y adaptadas a estos climas). Ya compran el recipiente para guardar las tortillas (cuando todavía hay quien tiene esas calabazas que una vez vaciadas las guardan calentitas por largo tiempo y no se echan a perder tan pronto como en el plástico), ya compran también soga para el bocado del caballo o para el lazo o para la cuerda de la ropa... y no se acuerdan de que lucen mejor aquellos que hacían con el propio pelo del animal, o con cuatro o cinco tipos de plantas del lugar, ya toman los refrescos todopoderosos que todo el ancho mundo llenan y quizás ya no hay quien los prepare con sandía, caña de azúcar, melón, guanabana, cebada... ¿será que les gusten más?.


Hay algo que no se entiende, que les ha cambiado, que les ha hecho sentirse pobres porque de hecho así los llaman en otros lugares como nuestra querida tierra, y tienen su casa, y tienen sus dos hectareas de tierra que cultivar, y tienen su río lleno de peces, y tienen sus reses, sus gallinas, sus puercos, sus plataneras, sus maíces y tienen madera de mil tipos y cuero, y huano para los tejados, y diversas plantas para las sogas, las cestas, los cercados, las medicinas... que pueden agarrar sin que nadie les diga porque son suyas (cuántos españolitos tienen lo mismo sin hipoteca). Pero poco a poco se olvidan de cómo transformarlo, porque ya no se acostumbra hacerlo de esa manera, porque todo cambia, aunque se viva aislado en la naturaleza y canten los mismos pájaros, y piquen los mismos peces, y llegue más o menos el mismo agua.
Y es de esto de lo que se quejan, y a lo que asienten cuando lo platicamos, y pese a que muestren conciencia sobre todo ello, la cosa cambia, como nos cambia en nuestras tierras

cuando sin quererlo nos agarran necesidades que no quisimos, formas de vida que nos atrapan porque no hay otro modo así a la vista, porque al final se quiere. Y ellos no retornan, no guardan sus tradiciones de la vida cotidiana porque les da verguenza usar sus cuencos hechos con la cáscara de frutos y tener su canoa de madera y su calabaza para las tortillas y sus muebles y utensilios hechos con sus manos porque ¡qué diran!, quizás piensen que son pobres, quizás piensen que no tienen, que no saben ganarse la vida, quizás piensen que fracasaron. Porque no son ellos los que quieren cambiar todo lo que cambian, como quizás, de igual o mayor manera nos pasa a nosotros adaptandonos a las modas, a los modos de vida, a las etiquetas, sin darnos cuenta, sinqueriendo.
7 comentarios:
Hola caracola, parece que hay problemas con los comentarios, esto es una prueba para quienes hayan escrito algo lo repitan. Abrazotes
No te reconozco, me encanta leerte así. A ver si os animáis y así podemos disfrutar todos de vuestro viaje. ¿Me oyes, Paula?
¡Felicidades!Estáis construyendo un futuro muy venturoso y aventurero. Sé q no sólo me guía el amor ciego de hermano y cuñado. Si cayera por azar sobre vuestro Blog y tuviera inet en casa lo convertiría en mi "link de cabezilla", aunque no os conociese. De verás, me hacéis viajar-regresar-ir profundamente.
Y sí! Paulita, amor nuestro! escribe vos también...escribir juntos, amores...
Os quiero. Hondamente.
Mario, cómo me llega lo que escribes. A miles de kilómetros de distancia, pero tan cerca en las reflexiones. Esta mañana nomás, en la línea verde de metro, entre apretujones de ejecutivos y señoras llenas de sueño, me refugiaba en mi lectura para huír de las mañanas de túneles negros de metro sin luz y sin sonrisas, y abriendo al azar el libro que estos días me acompaña "Abrazar la vida", Vandana Shiva me contaba lo mismito que leo de tí ahora en esta noche de insomnio. Culturamente llamamos (no me incluyo) pobreza a lo que sencillamente es subsistencia, sabia y prudente subsistencia, y queríendola erradicar, llegamos en nombre del desarrollo y del mercado a crear verdadera pobreza, miseria que proviene de la privación y del desposeimiento y del saqueo. Esta nueva pobreza ya no es cultural y relativa: es absoluta y amenaza la vida misma de millones de seres del planeta.
Mañana volveré a tomar la línea verde, en lugar de un tren hacia el norte, como me gustaría.
Un abrazo.
raquel
Es complicado lo que planteas, Mario. ¿Cómo desligar las influencias materiales de las culturales? ¿Y de éstas, aquellas que nos hacen sentirnos más como personas, llenarnos de experiencias
alegres y dolorosas, de sensaciones y sentimientos hermosos, de las
que nos vacían y convierten en un miembro más del ganado humano? Todo nos llega revuelto, a nosotros y a vuestros vecinos mejicanos. Tal vez dando respuestas individuales, la disyuntiva de siempre entre la preservación de las culturas autóctonas, y el conocimiento de algunos aspectos de la cultura que a la civilización occidental le ha costado siglos desarrollar (el arte en todas sus vertientes, por ejemplo)sea más fácil de dilucidar.
Y sí, Raquel, en nuestro ir y venir por la vida superficialmente, confundimos pobreza y subsistencia.
Besos
Victoria
Ainnnnnsssss....
Aquí está la despegada de los blogs. En momento de desesperación y ataque de proteccionismo entro aquí.
Lo olvidaba.
Leyendoos os disfruto, y me alegro incluso, de lo que llevo una semana maldiciendo: malditos móviles oranges vodafone y demás!!! No conseguía haceros llegar de ningún modo un sms de amor.
Visto que por allí lo que se lleva es la canoa y el caballo la próxima vez utilizaré el mensaje en una botella.
Os quiero, y me gusta ver vuestras manos.
(la botella será verde heineken;P)
La Luchi (Lucí(a))
...lo que más me gusta de los blogs, en sentido genérico y sin tener en cuenta los contenidos, son las etiquetas.
Me encantaría dedicarme a hacer las etiquetas de blogs ;P.
Es una parte fundamental, ¿eh?
Besísimos
Luci(a)
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