Ha sido casi un mes, algo menos, días de compartir el día a día en la selva, junto con la maleza, con el machete en mano, con los gallos marcando el tempo, con los monos gritando en la noche, con la milpa (ca
mpos de maiz), con los chamacos hora tras hora (que no son niños sino una especie distinta y salvaje) allá en la choza con sus curiosidades, con su amor de niños.
Ha sido un tiempo de investigar materiales, de dedicarse al día a día, sus comidas, las pocas necesidades que iban surgiendo y sobre todo allá en un pueblito en una comunidad en la selva que marcaba el caracter, la manera de hacer las cosas.
En fin muchas cosas, muchas que irán saliendo, que irán entrando bien dentro de las entrañas de uno, que ya me hacen ser otro, poco a poco, poro a poro, porque ese es mi viaje, y taaan directo anda saliendo... así, al grano, continuación de la continuación, pero sin Jara, sin los amigos cerca, sin poder ver ahí a Ainara nacer (mi primera sobrinita), sin ver ahí como comienzan el huerto otro año más. En fin, muchos besos a todos. Espero escucharles pronto
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