jueves 21 de febrero de 2008

De Chetumal a Mérida Abandonamos Arroyo Negro (nuestra querida comunidad Chol)

Día de eclipse inesperado, día de vuelta a la "civilización", vuelta también al descanso en una cama grande en la que cayó mi cuerpo hace un rato, así, dolorido por tantas cosas, por la dificultad del dormir que acompañó a la estancia allá en Arroyo Negro.
Ha sido casi un mes, algo menos, días de compartir el día a día en la selva, junto con la maleza, con el machete en mano, con los gallos marcando el tempo, con los monos gritando en la noche, con la milpa (campos de maiz), con los chamacos hora tras hora (que no son niños sino una especie distinta y salvaje) allá en la choza con sus curiosidades, con su amor de niños.
Ha sido un tiempo de investigar materiales, de dedicarse al día a día, sus comidas, las pocas necesidades que iban surgiendo y sobre todo allá en un pueblito en una comunidad en la selva que marcaba el caracter, la manera de hacer las cosas.
Tambien la plática de rato a rato, el inercambio de opiniones, el soltar la imaginación en la hora de los grillos, ver ahí lo bonito y lo feo, cierta ignorancia que me costaba reconocer y que les hacía ser victimas de ciertas evangelizaciones agresivas.
En fin muchas cosas, muchas que irán saliendo, que irán entrando bien dentro de las entrañas de uno, que ya me hacen ser otro, poco a poco, poro a poro, porque ese es mi viaje, y taaan directo anda saliendo... así, al grano, continuación de la continuación, pero sin Jara, sin los amigos cerca, sin poder ver ahí a Ainara nacer (mi primera sobrinita), sin ver ahí como comienzan el huerto otro año más. En fin, muchos besos a todos. Espero escucharles pronto